Enrique

Enrique se escribe con “E” de “Es posible volver a soñar”
Como es necesario acercarme a sus labios
Como él y solo él despierta mi piel.

Enrique con “E” de “Es amor” nada menos, nada más.
Como estoy hechizada por sus ojos negros
Como es mi nuevo sueño, recostarme en su pecho,
Y echar a volar

Se escribe con “E” de “Encantada”
De “estoy enamorada”
Con “E” de “Es hermoso, callado y sensual”
Con esa guitarra y sus cuerdas
Con esas canciones eternas
Con esa habilidad nata para amar.

Enrique se escribe con “E” de “Estoy en sus manos
Y yo, me he dejado conquistar.

Sonreir

Hace dos días regresé de un cansadísimo viaje por San Pedro Belice. En esta deliciosa y lluviosa tarde de sábado de gloria, que mas bien parece un glorioso domingo con otro mas a la vuelta de la esquina, volví a disfrutar de un momento para mi. Solo para mi.

Desde esta tarde húmeda y viscosa que se posaba sobre los tejados rojos de Santa Elena, he decidido dedicarme un momento por mi misma, disfrutar de mi soledad y de un café con pastel por las tardes, tal vez uno que otro cigarrillo y del libro que tengo de turno.

El libro que me encuentro leyendo, posiblemente fue lo que generó una poderosa influencia en esta nueva resolución que he decidido,  debe cambiar mi vida, “Come Reza Ama” de Elizabeth Gilbert, donde línea a línea descubro a una mujer llorona y sentimental, que al igual que yo lucha por encontrar eso que le de un vuelco de sentido a su vida.

Desde este día he decidido que debo seguir luchando por ser feliz, por amarme a mi misma y amar lo que soy y lo que puedo ser, he decido amar a esa mujer de hombros pecosos y cabellos camaleónico con la que encuentro cada mañana en el espejo.

He decidido disfrutar de mi misma, de mi soledad cuando me abrace y de la compañía cuando me favorezca. Ver la belleza de estas tres ciudades por las que me manejo a diario y la rapidez de sus calles y sus habitantes.

Sobre todo, he decidido sonreír, sonreír le a todos, a los que sirven mi café por la mañana, a los que se equivocan con el vuelto, a los vigilantes que complican el estacionamiento, a los conductores que me sacan el dedo en la calle por mi forma de manejar, sonreír a los que me sonríen, a los que no lo hacen, a los que me aman y a los que sé, que no me quisieran tener cerca.

Esta tarde me he convencido a mi misma de que no puedo dejar de amar, no puedo huir a lo que siento, al ferviente amor que tengo en el pecho y se que no podré dejar de hacerlo, amaré como siempre lo he hecho, con la pasión con la que este romance comenzó, es algo que no puedo negar que no puedo ocultar, y, en lugar de sentirme mal y desdichada por ello, abrazaré mi amor con toda la calidez que este representa.

Amar, quiero seguir amando sin importar lo que pase, sin importar que no pueda demostrarlo a quien amo, o que él me deje de amar. Seré feliz con lo que tengo, con lo que soy, con quien yo amo. Seré feliz.

Y nosotras fuimos felices también

Pusimos aretes en sus orejas, sonrisas en sus rostros y una nueva forma de ganarse la vida, utilizando las manos, la creatividad y materia de bajo costo y fácil localización.

La cosa está comenzando a mejorar y entre risas y complicidad hemos descubierto la bondad de sus corazones, la ternura de sus almas. Nuestra ayuda ha pasado a las manos del amor, ahora sabemos que no se puede comenzar a trabajar con corazón roto.

Les enseñamos a reparar brazos rotos, a entablillar una fractura de emergencia, a subsanar los daños de una intoxicación y sabemos que poco se irá restaurando su corazón.

La alegría es la mejor medicina, las risas son un maravilloso aliciente para comenzar las labores con tenacidad. Pronto llegará el momento en que estén listas para luchar por si solas. Mientras tanto nuestras visitas continúan, nuestras clases de cocina, las charlas de motivación y los talleres de elaboración de producto, no se harán esperar sábado a sábado.

Nuestro producto principal, el taller más grande: la felicidad. Llegamos a enseñar como lograrla, llegamos a aprender como cultivarla, llegamos a compartirla.

Llegamos por que queríamos ayudarles y ser felices… y nosotras fuimos felices también.

 

En El Salvador

El pueblo más grande que yo conozco es El Salvador.

El Salvador es un pueblo muy grande donde las calles se llenan de baches como la cara de un puberto lo hace de granos, tenemos tiendas de conveniencia en cada esquina, de dos en dos, y no necesitan ser pintadas pues están tapizadas de la publicidad de sus proveedores que como parte de una estrategia de Merchandising visual, no sirve absolutamente de nada.

Porque en mi pueblo, mi pueblo grande, el que desea una bebida carbonatada pide una coca-cola, ya sea de naranja uva o fresa.

En El Salvador los hombres visitan las pequeñas tiendas por la noche, compran dos o tres envases que procuran vaciar isofacto, como sea es una buena excusa para llegar tarde a la casa y encontrar de chiripa a los hijos ya dormidos.

El aroma etílico es un repelente genial que enfurece a las mujeres pero las aleja por un buen rato, y cumpliendo su cometido también ayuda a dormir como un bebé.

El hombre salvadoreño es alcohólico y futbolero, y dicen por allí los afiches y las vallas que así nos gusta, pero es mentira a las mujeres no nos gusta así.

Van dos sábados en los que mis pupilas se dilatan y mi menta se paraliza al ver a estas mujeres, con sus hijos pequeños al brazo, con sus zapatitos gastados y su cabellera a medio arreglar, estas mujeres que trabajan, cocinan, limpian, ordenan, cierran los chorros y apagan los focos y la tele para economizar un poco en las facturas que ellas mismas pagan.

Es emocionante oírlas hablar, ver sus ojos que irradian alegría y optimismo pero que de algún modo, están vacíos, parecen lustros mas viejas de lo que en realidad son. Son hermosas y bajo esas faldas ajustadas y esas camisas manchadas y con hoyos se encuentran cuerpos firmes que trabajan de son a sol para llevarle pan a sus marimbitas de niños.

Pero estas mujeres no solo mantienen hijos, también mantiene vicios, mantienen a hombres que intentan o fingen trabajar en esas comunidades rotas donde salir por la mañana es sinónimo de laboriosidad aunque sea a comprar cerveza a la esquina.

Voy a verlas y al hablar con ellas trato de darles ánimos, decirles que un marido alcohólico es parte de la vida de toda mujer en nuestro país, que ellas deben luchar por salir adelante por ellas y por sus hijos, que Dios las ama y quiere que sean felices.

Cuando mi mente me repite y mi conciencia me reclama por todo el montón de mentiras que les digo, cuando en realidad quisiera ayudarlas a echar a esos holgazanes de sus casitas y poderlas ver felices solas con sus hijos, se que no lo harán, se que no funciona así.

Tengo serios problemas para dormir por la noche al pensar que los últimos 5 dólares que ella tenía para pasar la semana, un hombre los ocupó para comprar cerveza, por que iría con sus amigos a ver el mascón.

Tengo un problema al ver que la economía del hogar de estas mujeres gira alrededor de un vicio.

Tengo un problema al ver al padre y al abuelo de un niño juegan pelota con él, envuelto en ese apestoso olor a cerveza que se acumula al pasar los días sin dejar de tomar.

Tengo un problema al escuchar a un hijo decirle a su madre que no la espere por la noche por que es sábado y seguramente regresará a verga.

Tengo un problema escuchando a una mujer decir que no conoce un restaurante por que no tiene suficiente dinero para ir, pero que su esposo si ha ido y le ha contado que son bonitos.

Tengo un problema al ver los rostros de esos niños que crecerán en una comunidad donde lo único que el futuro les promete es convertirse en otro bolo mas.

Tengo un problema, pero sobre todo tengo un inmenso miedo, miedo a mi realidad, miedo a este país, miedo a mi cultura, a las calles con baches, al clima desordenado, a las tienditas que venden pilsener a noventa centavos, a este país que es como un pueblo muy grande,  a los hombres salvadoreños.

La familia es una institución, es la base de la sociedad, es la iglesia domestica. Asi lo aprendí, hoy descubrí que no es así.

 

Día del Maestro

Días nuevos y alegrías inesperadas que he podido descubrir en mi nuevo trabajo, no solo tengo el beneficio de interactuar con personas que aprecian lo suficiente mi trabajo como para tener estas muestras de cariño, sino que también he tenido la oportunidad de reinventarme laboralmente y disfrutar de una maravillosa página en blanco en la cual he podido reescribirme como profesional.

Si pudiera elegir otro lugar para trabajar durante todo este año, definitivamente volvería a elegir el mismo, sabiendo que me rodean personas que me aprecian y que disfrutan mi trabajo tanto como yo.

Los niños, los adultos y los jóvenes a los que he podido enseñar por lo menos un par de semanas, han marcado mi vida.

ME ENCANTA MI TRABAJO.

¡Happy Teachers Day!

Lo que dice la pizarra de mi clase de nivel básico las tardes: HAPPY TEACHER’S DAYS. ¡¡MISS SOFIA LEIVA!!! IS AN EXELLENT TEACHER YOU.

Dia del padre

San Salvador, 17 de junio de 2010

Papi,

En este día del padre, quiero decirle que lo amo con todo mi corazón, que usted es un padre sumamente especial y le doy a gracias a Dios y a mi Mami, por haber elegido a un padre tan maravilloso para mis hermanos y yo.

Quiero decirle que lo admiro mucho, que usted para mi es el mejor ejemplo de dignidad, fortaleza y realmente, es el mejor ejemplo de ser humano que yo puedo tener.

En usted puedo ver la sabiduría de Dios, en sus decisiones, en sus concejos en la manera en que puede dirigir nuestro hogar y la forma en que nos ha educado.

Le quiero dar gracias, por su amor, por su paciencia y sobre todo por su guía y su orientación, su palabra para mi es importante, y aunque a veces no lo demuestro para mi sus consejos son sagrados y sé que no puedo confiar en nadie como confío en usted.

Usted me ha guiado en muchos momentos de mi vida, sus palabras me han servido para ordenar mis pensamientos y mis sentimientos en muchas ocasiones, para mi usted es un gran hombre y un papa completamente “cachimbón”.

En este día del padre no tengo una manualidad como las del colegio, ni un regalo que valga mucho, pero espero que con mis palabras le pueda demostrar lo importante que es usted en mi vida y todo el amor que le tengo.

Lo amo muchísimo,

Sofi.

La mujer brava

Comentarios del escritor colombiano  Hector Abad, llamado: Elogio a la mujer brava, un correo que mi hermana envió esta noche y me hizo sentir un poco mejor, un poco menos equivocada, quizas un poco justificada, definitivamente me ayudó a comprender un par de cuerdas que me ataban, me alegro por el Sr. Abad, no por el elogio que hace, sino por la plena felicidad que se vislumbra con destellos de disfrute en sus palabras. Les dejo aquí este escrito

…a los machistas jóvenes y viejos nos ponen en jaque estas nuevas mujeres, las mujeres de verdad, las que no se someten y protestan y por eso seguimos soñando, más bien, con jovencitas perfectas que lo den fácil y no pongan problema. Porque estas mujeres nuevas exigen, piden, dan, se meten, regañan, contradicen, hablan y sólo se desnudan si les da la gana. Estas mujeres nuevas no se dejan dar órdenes, ni podemos dejarlas plantadas, o tiradas, o arrinconadas, en silencio y de ser posible en roles subordinados y en puestos subalternos. Las mujeres nuevas estudian más, saben más, tienen más disciplina, más iniciativa y quizá por eso mismo les queda más difícil conseguir pareja, pues todos los machistas les tememos.

Pero estas nuevas mujeres, si uno logra amarrar y poner bajo control al burro machista que llevamos dentro, son las mejores parejas. Ni siquiera tenemos que mantenerlas, pues ellas no lo permitirían porque saben que ese fue siempre el origen de nuestro dominio. Ellas ya no se dejan mantener, que es otra manera de comprarlas, porque saben que ahí -y en la fuerza bruta- ha radicado el poder de nosotros los machos durante milenios. Si las llegamos a conocer, si logramos soportar que nos corrijan, que nos refuten las ideas, nos señalen los errores que no queremos ver y nos desinflen la vanidad a punta de alfileres, nos daremos cuenta de que esa nueva paridad es agradable, porque vuelve posible una relación entre iguales, en la que nadie manda ni es mandado. Como trabajan tanto como nosotros (o más) entonces ellas también se declaran hartas por la noche y de mal humor, y lo más grave, sin ganas de cocinar. Al principio nos dará rabia, ya no las veremos tan buenas y abnegadas como nuestras santas madres, pero son mejores, precisamente porque son menos santas (las santas santifican) y tienen todo el derecho de no serlo.

Envejecen, como nosotros, y ya no tienen piel ni senos de veinteañeras (mirémonos el pecho también nosotros y los pies, las mejillas, los poquísimos pelos), las hormonas les dan ciclos de euforia y mal genio, pero son sabias para vivir y para amar y si alguna vez en la vida se necesita un consejo sensato (se necesita siempre, a diario), o una estrategia útil en el trabajo, o una maniobra acertada para ser más felices, ellas te lo darán, no las peladitas de piel y tetas perfectas, aunque estas sean la delicia con la que soñamos, un sueño que cuando se realiza ya ni sabemos qué hacer con todo eso.

Los varones machistas, somos animalitos todavía y es inútil pedir que dejemos de mirar a las muchachitas perfectas.. Los ojos se nos van tras ellas, tras las curvas, porque llevamos por dentro un programa tozudo que hacia allá nos impulsa, como autómatas. Pero si logramos usar también esa herencia reciente, el córtex cerebral, si somos más sensatos y racionales, si nos volvemos más humanos y menos primitivos, nos daremos cuenta de que esas mujeres nuevas, esas mujeres bravas que exigen, trabajan, producen, joden y protestan, son las más desafiantes y por eso mismo las más estimulantes, las más entretenidas, las únicas con quienes se puede establecer una relación duradera, porque está basada en algo más que en abracitos y besos, o en coitos precipitados seguidos de tristeza. Esas mujeres nos dan ideas, amistad, pasiones y curiosidad por lo que vale la pena, sed de vida larga y de conocimiento.

Vamos hombres, por esas mujeres bravas!

Puñetazo en la teta

Bueno ninas!!!

Aprovechando que ya no estamos haciendo nada en el entrenamiento y que las veo bien pendientes de este correo tengo algo que contarles.

Iba yo bajando a la cafetería de Stream, que es muy bonita, venía feliz y a la vez contenta, caminando y balanceandome cadenciosamente por los pasillos grises y alfombrados, hice un giro elegante a la derecha y me meti a un laberinto de cubiculos de los departamentos administrativos, que por desgracia, son mas altos que el resto de cubiculos y bloquean mas la vista, para mi que soy bajita… el bloqueo de mi visión era TOTAL!!

Despues de dirigir toda la fuerza de mi cuerpo al cruce premeditado, ¡que me encuentro con una mujer! ella venia tan rápido como yo… despues de esquivarla exitosa mente, sintiendome mas agil cambie de carrill en el pasillo, es decir, comenze a caminar por el lado derecho. Fue entonces entonces vi a un sujeto alto de facciones duras y mirada despistada, noté que buscaba a alguien con la vista por ensima de los pasillos… le notifique mi presencia con un rapido y eficiente WATCH OUT!!! pero el caminaba demasiado rapido, y no se dio cuenta de mi diminuta presencia por ir vigiando yo no se a quien, fue entonces cuando presenti lo inevitable.

Era alto, ¡muy alto! Vi sus manos balanceandose en forma de marcha, hacia adelante y hacia atras alternativamente, cuando supe que ya no podiamos evitar la colision humana, en esas micras de segundos decidi rápidamente encoger mi cuerpo y abalanzarme al cubiculo junto al que caminaba… y justo en ese momento lo inevitable ocurrio, el sujeto no vio mi cara de papaturro arrugado, ni escucho a tiempo mis senales de alerta, y con un fuerte e impulsado moviemiento de brazos y apesar de estar en posicion de encorbamiento recibi un fuerte PUÑETAZO EN LA CHICHE IZQUIERDA, el tipo se percato de mi presencia hasta sentir el calor de mi pecho azorado y la aguadencia del objeto apuñetado! su cara de sorpresa y susto me dijo lo avergonzado que estaba, escuche algo que no recuerdo y segui caminando pretendiendo que no habia pasado nada, pero con un punzante dolor de teta.

Solamente.

Con amor.

Chele!

De luces campero y otras tragedias

Yo no soy fanàtica de las luces Campero, nunca lo he sido, y esa fue una de las cosas que cavilaba frente al timón de mi tercel 98 mientras veìa las luces de colores explotar en chisporroteantes bramidos de polvora, mis papàs nunca me llevaron a verlas, ni am i ni a mis hermanos, creo que mi familia disfrutaba de otros tipos de simplicidades, que por el momento no extenderé.

Volviendo a la razón de mi estar sentada en esta silla, de vuelta a estos andares literarios que tanto me gustan, lo que sucede es que por alguna razón que un descuido garrafal puso en mi camino me vi detenida a la mitad del paso a desnivel del hermano lejano (SI, el mas alto) ese que lleva directo de la 49 avenida a la autopista a comalapa, y fué allí donde me vi obligada a apagar el motor y las luces de mi carro y bajarme a ver el espectaculo a medias dada la abundante plantaciòn de árboles de mango en los alrededores.

Lejos de ser una gratificante experiencia, se revolvieron tantos los factores que todo se tradujo a una increhible tragedia, y comienzo mi narración desde donde se debe: Desde el principio.

Sàbado como todos, la brisa de diciembre nos desperto arrullando nuestras últimas gotitas de sueño y colchas aún tibias, para recordarnos que faltan menos fines de semana para el tan esperado “veinticuatro” el sol me hacía cosquillitas como siempre en la punta de la nariz, y un martilleo constante en la pared de mi cuarto y el serruchar de la madera de las nuevas puertas que están instalando me despertaron con un glorioso amanecer de panqueques helados y mermelada de fresa.

El día estaba hermoso, el polvo hera abundante, y los trabajadores corrían de un lado a otro apurados para acortar su jornada sabatina y disfrutar del fin de semana con sus hijos y concubinas.

Yo felíz de la vida, di los buenos día, revisé mis tareas de la universidad, y justo cuando mejor me encontraba, mi mamá comienza con su queja interminable de no tener quien la llevara a la ferretería a encontrarse con mi hermana, para comprar las frivolidades que las señoras amas de casa compran en las ferreterias en navidad, además de la reciente remodelación de mi casa, que la obliga a comprar como desamparada, pues en ese ruido de sirena de ambulancia que parece su perorata cuando comienza a quejarse y no para, hice lo peor que se me pudo ocurrir en ese momento, ¡Mala idea número 1!:

- ¡Ya basta mami! yo la llevo.
- ¿De verdad? Pero no te has bañado
- Así me voy a ir… ni modo

Mi mente inocente pensó que solo iba a ir a dejarla así que me puse la ropa del día anterior, sin bañarme, y sin brasiere, y me voy dando cuenta de que me tengo que bajar… pues bien me subo los lentes oscuros al pelo, me coloco las yinas peluditas que uso para estar en la casa y que me bajo del carro. Lo unico bueno fue que me compró mi madre una lamparita minimalista de cubos verdes divina que combina muy bien con los acabos verdes de mi cuarto.

En eso con el calor del medio día de un sábado de diciembre, me voy sudada, y repito: sin bañarme a ver como diablos bajaba del Paseo General Escalón en ese glorioso momento en que lo abordaba de subida, entonces mi mal juicioque siempre me las juega, me induce a buscar aquella sucursal del banco COMEDICA que siempre veía cuando iba de mi antiguo trabajo en el manicomio N’CORD hacia la universidad, y vengo yo a darle todas las vueltas posibles a las cuadras entre la 75, la 77 y la 79 avenidas, Dios mio!! que tonta, si encontre la sucursal pero por ser sábado al medio día  ¿que creen?… estaba cerrada esa mierda.

Así sudada como estaba me regresé a mi casa, hoy si me valió y me tiré un cruce indebido atravesandome cuatro carriles que circulan en sentidos ocntrarios, pero como soy, me gasto la cuota de adrenalida del día, pensé.

Vengo a la casa, corriendo como loca por que me di cuenta que por andar baboseando en las calles de San Salvador ya era la hora de mi clase del sábado, y por supuesto por ser la última clase del ciclo yo queria llegar muy temprano, para irme antes de la hora claro, por ser última clase del ciclo.

Me bañé un poco incomoda entre esa jauría de albañiles, pintores, el carpintero y los que ponene ceramica en el pizo, que no se como se denominan pues yo les llamo los hermanos maravilla. Salgo de bañarme, bajo el aviso de mi hermana de no usar el excusado mas que para hacer pipí, muy feliz ya cambiada y lista para salir chipusteada para la U.

En eso viene mi hermano con el pantalón roto a altura de su nalga derecha, me contó la experiencia de la ruptura textil y yo bromeando le dije que si son los gases no me quiero imagina los solidos.  (De una forma mucho mas vulgar y coloquial), le advierto antes de irme, al verlo recoger el periodico:

- ¡Chele! no se puede cagar en el baño
-¿Por que?
- Solo se que la Sari me dijo: El baño nuevo es solo para pipí

Me fuí confiada de que seguiría mis instrucciones y a partir de ese momento no me importó mas los acontecimientos de mi casa, exepto la cita que hice con mis papás: A LAS 6:30 NOS VEMOS EN LA IGLESIA EL CARMEN, Chivo.

Llegué no tan tarde a mi lase a lo que parecía la exposición de algun atrasado que no logró exponer cuando era debido, y que por lo visto no era lo suficientemente jovial o inteligente como para tener un grupo de trabajo, yo por mi parte muy felíz ya tenía apartada con previo aviso de la clase anterior a una compañera que es muy inteligente y agraciada para hacer el parcial, me senté a escuchar lo que quedaba de la deprimente exposición del liderazgo empresarial, cuando la sorpresa de mi vida: La clase terminó, nos vemos el día parcial. ¡Bien!

Eran las 3:00 pm, y yo que había llegado a las 2:40 estaba más que emocionada, lista para ir a acabarme el sábado con mi adorado caracol, pero el problema fué que el caracol salía de clases hasta las 4:20, entonces Raquel, (la compañera inteligente a la que chonguié para el parcial) armada de cigarros, paciencia y buenos chambres que discutir me dijo que me iba a hacer barra a esparar a mi amado.

Hablamos, de todo, ¿De que no hablamos? dieron las cuatro y ella tiró la toalla, entonces me puse a trastear mi celular, tanto que estoy muy satisfecha con el resultado. En eso llegó mi caracol, y fuimos a comer increhiblemente… yo tengo una nueva política alimenticia, que quiero convertir en permamente: No comer carnes rojas, me he enferamdo tanto por las hartadas masivas de carnes rojas que he ingerido, que ya mi organismo no lo resiste, y solo sentir el olor me provoca nauseas y vomito. Lo que sucedió ese día era que yo tenía una hambre degenerada por no haber almorzada, mi ultima comida fueron los panqueques helados de las 10 de la mañana, y a las 4:30de la tarde señores, eso a mi, no me abunda.

Entonces me comí una MELT de Wendy’s, ¡Mala idea número 2!. Despues fuí a ver lo que pudo ser la mála idea número 3 del día, pero Néstor me detuvo de comprar una de las compus chafas del Hiper Paiz, entonces nos dimos cuenta que era tarde y Nestor no podía irse a su casa por que no tenía llave, por lo que decidimos que lo iría a dejar a la casa de su primo, esa fue una mala idea igual, pero realmente no teníamos opción.

Cuando me di cuenta de que subíamos, y subíamos, y pasamos los territorios por mi conocidos, hasta ingresar a San Ramón, me di cuenta de que tendría problemas GRAVISIMOS para regresarme a la Iglesia el Carmen que era donde había quedado de verme con mis padres, Néstos como siempre un amor, trató de explicarme de muchas maneras las diversas rutas que podía tomar, pero mi cerebro ofuscado no agarra ni la hora… acordamos que me llevaría a comerme un sorbete, y llegamos hasta la Zacamil, llamenme fresa, o lo que sean, pero yo allí no es que no conozca, sino que nunca he manejado por allí, lo cual si, lo acepto se reducé a un ¡No conozco! realmente las pocas veces que fué a la casa de mi tía en la metropolis, lo cual no precisamente allí nomasito, pero mejor dejo de defenderme y sigo con la historia.

Llegamos al POPS de nosedonde, y me comí una deliciosa tormenta tóxica de chocolate, mi estomago estaba felíz por el chocolate en cantidades ridiculamente exageradas, pero a la vez confundido por los efctos que comenzaban a sentirse por la MELT que me comí en el Wendy’s (notese que tengo casi dos meses de no probar nisiquiera oler carne roja de ningún tipo) no sabía si la combinación era sabia, pero a mi me importó más la preocupación de no saber como llegar.

Entonces a las 6:00 pm recibí la llamada de mi mami,

- Hija ya no vamos a ir al Carmen, el excusado tuvo que ser cambiado por que los de la ferretería lo dieron equivocado, venite a la casa por que tenemos la cena de la suegra de tu  hermana

Fué entonces cuando recordé a mi hermano con el periodico en la mano y el cinturón desabrochado y rogué al cielo que no hubiera pasado lo peor.

Ni modo “me voy para la casa ” pensé, los cumpleaños de esa familia son de lo mejor y yo nunca me los pierdo. Cuando entonces recibí la segunda llamada concecutiva de mi mami explicandome que por ser ese dia la reventazón de las luces campero debia seleccionar muy bien mi ruta. Despues de amplias discuciones sobre la ruta òptima para evitar las trabazones características de esa fecha, acordamos una y colgué el telefono.

Uno minutos despues, mi papi me llamó (tercera llamada de mis papás) diciendome una mejor ruta, yo como siempre les digo que si y luego hago lo que mejor me conviene, mi problema sin embargo era principalmente salir de la colonia Zacamil y llegar a un lugar conocido.

Despues de dejar a mi adorado caracolito frente a los apartamentos de su primo, me dispuse a graba la ruta que el dibujo en mi imaginación y tener el celular a la mano en caso de perderme, me preocupaba mucho no solo perderme, sino que me ocurriera algún inconveniente con el carro, o que me asaltaran, por que yo con mi paranoia y el contexto que me rodeaba ya me imaginaba una jauria de mareros bajandome del carro y poniendome una pistola en la espalda y otra en la cabeza.

La mala idea número 3, no se si fueron los nervios, o la melt y la tormenta toxica de chocolate, pero mi estomago ya no estaba en buena forma, entonces yo solita en el carro bajando a todos los santos del almanaque, llamé a mi gordo para que me guiara, yo lo amo con todo mi corazón pero mi novio no es el mejor para dar indicaciones de direcciones, y por supuesto llegamos a un punto en el que yo no sabia donde estaba,  el tampoco sabía donde yo estaba y tanteando tanteando, llegué al redondel del Colegio Cristoabal Colón… Listo, allí es mi zona, cerca de mi colegio y la Ex colonia de mi hermana, así que encontré mi ruta rapidísimo.

Al llegar la cemáforo entre la Calle Gabriela Mistral y la 49 avenida, tuve que decidir: ¿Me voy por la 49 o bajo hasta la 25? ¡TONTA! ¡Mala idea número 4!, y esto si fue el acabose, no habia llegado ni a Metrocentro cuando ya habia una trabazon degenerada en la cual pude avanzar “primeriando” hasta el final de la 49 justo antes de subir al paso a desnivel del Hermano Lejano. Dios mio, en este momento mi estomago ya había hecho oficial el malestar y las ganas incontenibles de ir al baño, pensé que tal vez solo era momentaneo, que por poquitos lograría llegar al otro lado del puente aereo y bajar a la autopista, pero cuando vi a los vendedores de algodón de azucar, de tostadas de yuca y plátano y las vendedoras de Glowsticks y diademas de antenitas, ¡Para los peques del hogar! se me ocurrió la mejor idea de la noche:

Apagar el motor y las luces del carro, socar la galleta, y bajarme a ver las lucitas campero.

Lo que vi esa noche, fue increhible, las personas estacionaron, mas bien apagaron los motores y se fueron a la parte mas alta del puente, los vendedores eran incontables, allí, ¡Arriba! adonde paso todos los dias a 80 km/hora. Era desconcertante. Al terminar el show de luces, que tengo que aceptar fué muy lindo, vi bajar una cantidad de personas increible enmedio de los carros, eran mares de personas, yo no podía creerlo, también abajo!! la genete bajaba, y mi desconcierto era por que las luces campero eran a muchos kilómetros de distancia!!

Una de las cosas que mas me dio risa, fue ver a un señor bajar por la calle de la autopista hacia la 49, con un tanque de óxigeno, de los grandes, en una carretilla, con un globo amarrado en la punta, era un globo de helio en forma de corazón, yo simplemente estaba con la boca abierta disfrutando de tanta exentricidad.

Al ver que todos los carros comenzaban a encender sus motores me metí al mío y arranqué, pude darme cuenta de que la policia, sin embargo, se habia hecho presente, ellos encabezaban la fila de los carros estacionados que detuvieron el tráfico por completo. Felices los señores agentes viendo el show de las lucitas.

Mi sistema, no se como se llama el sistema del cuerpo con el que vamos al baño, pero ese… estaba por explotar yo yo iba como desalmada bajando por Jardines del Recuerdo, tan rápido que por poco me tienen que comprar una mi parcelita por allí.

Al llegar a mi casa ignoré a todos, y salí corriendo al baño, el que si estaba bueno. Entonces nos alistamos y nos fuimos al cumpleaños de la suegra de Hildy.

Allí me la pasé muy bien, tomé mucho tequila, y la parte que mas me gusta que es la del limón, gracias a Dios no vomité ni me puse tan borracha como con mis otras experiencias con el tequila, bailé muchisimo, degeneradamente, y mi hermana y yo sudamos hasta que ya no se podía mas, bailamos pegado, cachete con cachete con hildy como en los viejos tiempos hasta que su esposo me la robaba o sus hijos lloraban, lo cual no era parte de los viejos tiempos.

La cancion que mas disfruté, fué una que normalmente no escuchamos en los combos, fué: Sacaremos a ese buey de la barranca.. de la barranca sacaremos ese buey! Con las manos en el cinto, y un levantamiento singular de los talones de los pies, bailé esa canción como nunca la habia bailado, en realidad, por que era la primera vez que la bailaba.

Entonces la ¡Mala idea número 5!y con esta si me despido, el plato de la noche, era: ensalada de vegetales, lasaña de pollo y: chan chan…. LOMITO CONTINENTAL: DE RESSSSSSS y yo de bruta! que me como el lomo frio, y ¡Horchatada! Si! ¡Horchatada! pase toda la noche con horchatada, mareos y ganas de vomitar, me agarraba de las paredes del baño como condenado y sentía que el mundo se me salia, sudaba helado y me prometí a mi misma no volver a comer ni una sola fibra de carne roja.

El tequila, esta suspendido hasta nuevo aviso.

Y ese fué mi sabado de la semana pasada. En compensación a todos estos días que no he me asomado por acá, escribo esto tan largo que ni ganas de revisar para corregir la ortografía me dan, por lo que me disculpo de ante mano, tal vez mañana me doy una vuelta por este ciber espacio que tanto adoro, para hacer las correciones del caso.

Sin dunda, he extrañado mis confesionesde media noche. Saludos a todos.