A un mes y veinte días de mi ultima entrada tengo mucho que contar, odios viejos y resentimientos que se van por la coladera dejando su rastro en amargas bocanadas de aire que hicieron imposible que dijera la verdad.
Antes que algo mas suceda, antes de que me juzguen, sepan, que se necesita mucha valentia para escribir lo que van a leer a continuación.
Este día no contaré nuestra historia, mas bien desnudaré la verdad que nos rodea y que necesito gritar para poder seguir viviendo, como escuché en una conferencia de emprendedores el sábado por la tarde: ¿Cómo pretendes gobernar tu propia empresa si aún no sabes gobernar tu vida?
La verdad es que te he odiado mucho, y he deseado sobremanera poderte sacar de mi vida, de mi alma, de mi cuerpo, busqué en otros besos una salida, y un cúmulo de decisiones malas y apresuradas me llevaron a tener que tomar otras mas amargas.
He llegado al 20 de septiembre confundida y lastimada, con el corazón roto de mil maneras incapaz de seguir tomando decisiones, con el miedo terrible de no saber en que gastar mi última bala.
El se va de El Salvador, regresa a Kenia, y me ha pedido que tome una decisión, los dos están cansados de jugar a las escondidas, y verme balancearme impasible de una relación a otra sin el menor remordimiento, por que con el pasar de los días y un corazón roto como excusa, pensé que era mi derecho jugar con sus vidas así como un día jugaron con la mía.
Durante semanas enteras he ido posponiendo lo que debo hacer, he ido posponiendo esta decisión, y con solo pincelazos tenues de sinceridad espontanea he ido intentando cubrir la verdad y salir adelante con lo del gasto, pero poco a poco cada mentira me va doliendo mas, y con el paso de los días ninguno de los vértices de mi triangulo de mentiras ha querido seguir este juego.
No, esta no es una hoja de conclusiones, ni de resoluciones, es simplemente la confesión vomitiva y abrupta de todo lo que este corazón ha acumulado con el paso de los días.
Crecer duele, he vivido en estos meses aventuras increíbles, fantasías que solo leí en los libros, de las mujeres irreverentes que cautivaron mi atención y mi imaginación, pero hay un costo que se debe pagar para poder entrar en la lista de las mujeres que olvidaron la moral y los principios y se decidieron a vivir según los impulsos de cada día, de pasar por donde asustan y vivir para contarlo.
Un buen día olvidé la fidelidad, la honestidad y me decidí tomar una mordaza y callar su peso en mi vida, un buen día decidí jugar a las escondidas y bailar un tango de tres, oscilando entre dos pares distintos de labios, soñando con uno en los brazos del otro.
Ahora se que nadie puede decirme que se siente revelarse contra la mujer abnegada que nuestras madres y abuelas plantaron cuidadosamente en nuestra conciencia, ahora nadie puede decirme que se siente la infidelidad.
Yo se que tuve mis razones, yo se que en algún momento todo estuvo bajo control, hasta que se hizo imposible volver a la normalidad y me vi incapacitada de romper el circulo y volver a mi realidad. Hasta que un día alguien lo hizo por mi.
Después de vivir con una doble cara, arraigada en la amargura y el resentimiento que un buen amor terminó por hacerme sentir, me doy cuenta que la frase que un día escribí en un collage de fotografías era verdad: “mi hogar esta a tu lado”
No solo por que estas allí, sabedor de las veces que estuve en sus brazos y aún así dispuesto a recibirme a tu lado, no solo por que tu comprensión y tu experiencia te permiten verme a los ojos y decirme que me amás por que estoy viva, no es solamente por todo lo que aprendiste con tu partida, y por que descubriste que después de tanto trago amargo, yo pude decir “ya basta”.
Vos sos mi hogar, por que sin importar cuanto pueda vivir fuera de nuestro amor, sin importar la emoción y descarga de energía que me provocan las cosas nuevas y los coqueteos, sin importar nada yo quiero regresar a casa, yo quiero regresar a vos.
Al final de la jornada aprendí que soy hermosa, que hay hombres dispuestos a cambiar el mundo por estar a mi lado, que valgo mas de lo que un día me imaginé, que vos no sos el único hombre que aprecia lo que soy, sin embargo sos el único que quiero a mi lado.
Valgo mucho, y mis errores y mis enredos y mis indecisiones que me cuestan muy caro me hacen cada día mas fuerte, mas capaz. Estos días me están abriendo una nueva gama de puertas en la vida, y estoy ansiosa por conquistar lo que esta detrás de cada una de ellas.
Dicen que un hombre debe tener cuidado con hacer llorar a una mujer, por que Dios cuenta sus lágrimas, se que todas las lágrimas que derramé por vos te han costado caro, posiblemente falte mucho por pagar, pero he entendido que eso, ya no es cosa mía, posiblemente tampoco de Dios, la vida nos va poniendo en nuestro lugar y va midiendo nuestras fuerzas, hasta convertirnos en lo que un día soñamos.
Esta soy yo, desnuda y sin sombrilla, pero libre, ¡viva!… con mis verdades amargas y mis secretos de confesión.
Querido Carlos, estas lineas tambien son para vos, para actualizarte un poco y decirte querido amigo que se te aprecia tu preocupación y estima.