
Bajo el sol de las diez de la mañana
pensé este poema, con arena en la espalda
tejiendo sueños entre las olas y tu pecho
Recuperando los recuerdos
que pensé rotos
recuperando la respiración poco a poco.
Y ahora me encuentro lamiendo mis heridas
como una gata de luz luna me dijo un día
es despacio, se toma su tiempo, se mira y remira
se besa y con contemplaciones y cautela
se sanan las heridas
Pero la poesía, la poesía no cura!
por supuesto que no
Pero en estos días me ha dejado un sabor amargo
querer escribir bondades y escupir ranas y culebras
¡que barbaridad!
en estos días de reposo y cicatrización
cargo en la espalda el peso del mundo
me hago loca yo sola en mi locura
y no encuentro lo que antes regalaba:
el perdón.
Nunca viví de esta forma mi vida
nunca me sentí mas mujer que en estos días
en los que he aprendido a decir que no
en los que he podido despojarme del miedo
y me he regalado tiempo y espacio.
Enciendo un cigarro y veo mi vientre, que ya no es el mismo
y veo mis piernas cociéndose al sol…
¡esta no soy yo!
¿Cómo sobreviviste Gloria?
¿Cómo vos, levantaste la cara?
Quizás no fue la poesía
Quizás fue el amor
Por que la poesía no cura, cicatriza
y pongan atención que es la última vez que lo repito
que es la última vez que lo permito
sentirme tan golpeada y tan marchita.
Que es la última vez que comenzamos desde cero
Ahora temblando en las noches
el insomnio me hace retorcerme en la cama y pensar
y pensar, y pensar, como tanto me disgusta
el amor se demuestra después del dolor
que lástima que sus besos me encuentren
después, cuando está que no cabe el llanto
que hallamos visitado tantas veces nuestro café
ahora que se nos hizo tarde.
Pero aún así… con todo y el agua chuca
todavía espero las margaritas.
Todavía manejo a las seis y media de la mañana
tres veces por semana
en busca de un “buenos días”
que me adorna la mañana con choco-krispie
¡y un frio!
que por mucho que se nos cuele en el edredón
tus brazos lo mitigan mas que el sol.
Todavía espero levantarme un dia de tantos
y volver a sentir la alegría
que precedió a esas semanas de amargura
todavía espero abrir los ojos
y recibir uno de esos besos
que me dejaban como naranja dulce
limón partido…
La poesía no cura… no, no, no
La poesía curte el alma,
hasta dejarla como cuero
la poesía nos hace revolcarnos de la cólera
la poesía hace ahondar en la llaga
le pone el dedo y lo restriega despacito
Ahora, con sello de nostalgia
aún buscándome entre los escombros
me encuentro dandole vueltas y vueltas
dejando a la poesía que no cura
que sicatriza.
Gracias por tu colaboración… gracias por seguir sosteniendo mi mano y por el amor.
Gloria: Me ha entrado muy fuerte, como una lámina en el pecho, el sufrimiento que expresás. Como siempre hay imágenes que cuajan con tu estado y con vos.
Carlos: has sido un verdadero amigo, gracias por tu presencia virtual, por tus empujones y esas palmaditas en el hombro que no son reales, pero alientan al alma como si lo fueran!!
Gloria: Mirá, recordá siempre esto que has escrito un día: “En plena juventud, con un cuerpo en el mejor estado que podrá estar en su vida”.
No sé, he recordado a Whitman al leer esta frase tuya y también a Mayakovski. Este último dice algo así en su “Nube en pantalanes”:
Yo
Vladimir Vladimirivich Mayakovski
Voy
Hermoso
en mis veintidós años de edad.
Y Whitman dice también algo muy parecido, en su poema “Me canto a mí mismo”.
Me ha llenado de mucha alegría esto que has puesto:
“y pongan atención que es la última vez que lo repito
que es la última vez que lo permito
sentirme tan golpeada y tan marchita”.
Te lo digo y te lo repito, me gusta.
Ahora que pones mis versos con los de Mayakovski… a falta de un nombre gracil y extranjero, mis palabras no se kedan corta. Gracias de nuevo Carlos!
Thankfully I’m just turning 20!!
There’s no need of verses or prose, the best part of the comment is that I send it to you in the first place. How lovely to see that now you use it as your own, as far as I concern… it was meant to be like that.