
Uno a uno se acumularon los días, el año se cumplirá dentro de poco y todavía siento en la piel la sensación de la arena bajo mis pies, y su mano en mi cintura bajo las aguas turquesa de La Ensenada.
Esta semana no habrá vacación de agosto, por que mis sentidos bloquean el recuerdo de tanta felicidad perdida, y se rehusa mi mente a aceptar que el aniversario de los días mas felices de mi vida están a la vuelta del fin de semana.
La pregunta sigue en pié, metamorfoseandose cada día y ahora surge se la manera mas dolorosa:
¿Adonde enterramos tantas sonrisas?
¿Adonde se ocultó el sol del atlantico, despues de dejar las tierras catrachas?
¿Adonde dejamos olvidado el amor?
¿Adonde quedaron tus promesas cuando tomaste ese avión?
Esa calle fué testigo, del amor que no cabía en tus manos, que se me salia por los ojos, de la vida que a tu lado era tan hermosa como la sonrisa de esa foto, que nunca mas volví a ver.
Esta noche, una vez mas, el tabaco es testigo de otra lágrima que se derrama por tu culpa.
Los recuerdos han bajado por una calle empedrada, uno a uno los hemos ido perdiendo y poco a poco no nos queda mas que un murmullo mentiroso en el aire, que nos dice, que un día, hace casi un año, al otro lado de la frontera… fuimos felices.
5 comentarios
Agosto 1, 2009 a las 6:36 am
hola, me gusta tu estilo, ese sentido autodestructivo, porque recordar es eso, remover aguas calmas, espero leer más de ti.
Agosto 2, 2009 a las 1:16 am
Gracias “Resistencia” por tus palabras, son bienvenidas y agradecidas, no te preocupés que vas a seguir viendo mas, espero tus visitas!
Saludos
Agosto 3, 2009 a las 12:58 am
Cuando leía a Becquer sobre aquellas oscuras golondrinas, me entraban ganas de llorar, aunque a veces no esperaba a nadie y no había balcón. Me refiero cuando niño me iba a leer al jardincito mi “Antología de la Poesía Universal”.
Muchos años después supe que las golondrinas no construyen nidos en El Salvador, que invernan y se van luego para el norte y sólo allí hacen sus nidos.
No sé por qué me entró entonces un fatalismo horrible, si las golondrinas no anidan en nuestra tierra, nuestros amores… son callejeros, andariegos, pelegrinos, fugaces, pasajeros.
Querida Gloria, esto no explica nada, ni consuela, ni nada. Vos perdoname. Me gustaría tanto poder hacerlo.
Supe luego, mucho tiempo después, que son las golondrinas-macho las que contruyen los nidos… Se me ha ocurrido que es mejor para nosotros hablar de las chiltotas… esas nunca se van.
Agosto 12, 2009 a las 7:50 pm
Tengo la impresión, querida Gloria que andás en alguna isla caribeña, tal vez sea Curaçao o Trinidad.
Estás ausente y se siente hondo como un terrible cumazo…
Septiembre 17, 2009 a las 3:12 am
Vengo a poner queja. ¿Nos la devuelven o cometo lo irreparable? ¿Dónde está Gloria?