Yo a usted la quise; el amor, quizás,
aún no ha fenecido en mi pecho,
ojalá no la tribule nunca más;
no quiero en nada entristecerla.
La quise sin quejas, ni esperanza,
sufriendo con timidez y celos,
La amé, sincero y con ternura,
y quiera Dios que otro pueda amarla así.
Me dan mucha tristeza e impotencia este tipo de relaciones, que pasé evitando por mas de 3 años, no corresponder los sentimientos de otro, sembró en mi un pánico inmenso a querer volverme involucrar con alguien. La conciencia de seguro la tuve muy pesada, puesto que hacer sufrir a alguien fué uno de mis mas grandes temores.
Pero a todo nos llega el día, y en una noche de viernes, tomé control de mis angustias, experimentando ese lado egoísta de mi naturaleza, dando previo aviso de mis intenciones puramente informales, me permití divertime a expensas de las esperanzas de otro.
Me da mucha tristeza no haber podido corresponderle, pero como dice mi canción de aqui abajo, “… por que se bien que yo intente quererte, y le dije no a ser feliz por que solo pensaba en ti, que yo aprenderia a amarte como tu lo hacias”
De manera inesperada, me vi luchando en burdos intentos de sacrificar mi egoismo, de renunciar al amor de mi vida para darle una oportunidad a ese amor emergente que me prometia la luna y el sol, pero a pesar de las promesas, de la certeza de que el me amaba y me hubiera podido hacer feliz, a pesarde la seguridad de una vida comoda y estable…
El amor de mi vida, está aqui, conmigo, en El Salvador.
2 comentarios
Septiembre 30, 2009 a las 1:25 am
El poema de Aleksandr Pushkin es una declaración de amor resignado. Pero en las transcripciones que te dejé no he logrado darle el ritmo y la sonoridad que tiene en ruso. Ha quedado solo el esqueleto. Hay en él sutilezas sonoras y astucias sintácticas que no se pueden imitar en castellano. Lo que has puesto, a pesar de que mezclás las variantes, sigue siendo un intento, aún no acabo de darle un toque final. Seguiré intentando, pero eso sí trataré de seguir fidel al sentimiento que se expresa.
Un abrazo.
Octubre 20, 2009 a las 2:31 am
¡Dialtiro! Vos si no vengo a regañarte ya no escribís…