Y fue gracias a Dalton que esa noche decidí escribir así
Perdone usted si mi rostro se apendeja, a veces cierro los ojos y me parece que lo suyo y lo mío quizás no fue cierto, quizás no existió. Siempre he sido mala para bautizar poemas.
Quizás mis anhelos se tostaron en el comal de su indiferencia, las metáforas tampoco son mi fuerte y como podrá ver usted, quizás su mirada de desprecio terminó por convencerme y hoy, ¿qué le diré? Lo he dejado de pensar, lo he dejado de querer, aunque todavía lo sueñe. Y quizás, y quizás, algún día lo deje de amar.
Perdone usted, si le suena a matraca este discurso, si le parece llamarada de tusa este renglón, la verdad yo misma a veces no me creo, pero en las dosis de paja que me suministro a diario encuentro razones suficientes para ver al frente y no volver atrás.
De vez en cuando se vuelve efectiva para ahuyentarlo de mi mente, como zancudos al huir del Aután.
Y perdone de nuevo, pero para que negarle que algún día quise ser luna entre sus brazos, la verdad es que lo quise, ¡Es cierto! ¡Es verdad! – Sonrío pícara – lo quise en mis ayeres que ya no son ahoras y al pensarlo me deja ese sabor tetelque de la colerita y la frustración.
Como un dolor de muelas que baja por la nuca y se instala en mis pulmones, ¡viera usted! No son suspiros, se llaman espasmos y brotan del corazón cuando se encuentra hecho chingaste, así como cuando usted lo contraminaba a la pared y me recordaba con su sonrisa de dientes ralos lo insignificante que fui para usted.
¿Y qué le diré? Revolver los recuerdos siempre deja un mal sabor a mierda, pero se ha declarado en paro el temor que petrificaba mis dedos, y ahora vuelven a escribir sinceros todo lo que un día gracias a sus encantos, dejé de escribir, deje de vivir. Y perdone usted – sonrío nerviosa – pero es que este poema, o lo que supone serlo, ya se terminó.
Señorita, déjeme decirle que no desperdicie su talento en alguien que nunca la mereció, usted puede hacerlo mejor. Después de ver que esa persona ya no quiere estar con usted, creo que lo mas prudente es que siga su vida, recuerde lo bonito y no se detenga por “y que hubiera pasado si”eso ya paso y usted tiene una vida por delante. Le aseguro que si piensa con la cabeza en frio se dará cuenta que Dios le ha hecho un favor en quitarlo de su vida. Así que aprenda de lo vivido y continúe, le aseguro que alguien mejor vendrá.
Mi estimad@ Chocokat,
Que alegría ver tus palabras de nuevo por aquí, siempre me animan, tenés toda la razón y creo que lo único que puedo agregar es que en muchas ocasiones escribir un poema no soluciona mis problemas, pero siempre recuerdo algo que leí en un imán de refrigerador: La poesía no cura, cicatriza. Que tengas una semana maravillosa.