En noches como estas recuerdo los ojos verdes y el rostro pecoso de el Oficial Canessa. Lamentablemente lo único que quedó de esa historia fue esta canción.
Que ganas de sentir sus manos llenas de cayos de nuevo.
Que ganas de pillarlo viéndome de reojo sobre esos lentes sin aro y llenos de preguntas.
Que ganas de oírlo llamarme princesa
Que ganas de decirle algo al oído y ponerlo nervioso
A ese hombre tan grande y fuerte que parece una roca
Pero fue capaz de ser luz de día por mi
Y encontrarse conmigo en la clandestinidad de nuestros contados y vertiginosos encuentros
Que ganas de contar una a una las pecas que adornaban sus mejillas
Que ganas de ahogarme en esos ojos de piscina chuca
Que ganas de oirlo tartamudear al preguntarme si estoy ocupada
Que ganas de verlo otra vez