Y nosotras fuimos felices también

Pusimos aretes en sus orejas, sonrisas en sus rostros y una nueva forma de ganarse la vida, utilizando las manos, la creatividad y materia de bajo costo y fácil localización.

La cosa está comenzando a mejorar y entre risas y complicidad hemos descubierto la bondad de sus corazones, la ternura de sus almas. Nuestra ayuda ha pasado a las manos del amor, ahora sabemos que no se puede comenzar a trabajar con corazón roto.

Les enseñamos a reparar brazos rotos, a entablillar una fractura de emergencia, a subsanar los daños de una intoxicación y sabemos que poco se irá restaurando su corazón.

La alegría es la mejor medicina, las risas son un maravilloso aliciente para comenzar las labores con tenacidad. Pronto llegará el momento en que estén listas para luchar por si solas. Mientras tanto nuestras visitas continúan, nuestras clases de cocina, las charlas de motivación y los talleres de elaboración de producto, no se harán esperar sábado a sábado.

Nuestro producto principal, el taller más grande: la felicidad. Llegamos a enseñar como lograrla, llegamos a aprender como cultivarla, llegamos a compartirla.

Llegamos por que queríamos ayudarles y ser felices… y nosotras fuimos felices también.

 

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