De luces campero y otras tragedias

Yo no soy fanàtica de las luces Campero, nunca lo he sido, y esa fue una de las cosas que cavilaba frente al timón de mi tercel 98 mientras veìa las luces de colores explotar en chisporroteantes bramidos de polvora, mis papàs nunca me llevaron a verlas, ni am i ni a mis hermanos, creo que mi familia disfrutaba de otros tipos de simplicidades, que por el momento no extenderé.

Volviendo a la razón de mi estar sentada en esta silla, de vuelta a estos andares literarios que tanto me gustan, lo que sucede es que por alguna razón que un descuido garrafal puso en mi camino me vi detenida a la mitad del paso a desnivel del hermano lejano (SI, el mas alto) ese que lleva directo de la 49 avenida a la autopista a comalapa, y fué allí donde me vi obligada a apagar el motor y las luces de mi carro y bajarme a ver el espectaculo a medias dada la abundante plantaciòn de árboles de mango en los alrededores.

Lejos de ser una gratificante experiencia, se revolvieron tantos los factores que todo se tradujo a una increhible tragedia, y comienzo mi narración desde donde se debe: Desde el principio.

Sàbado como todos, la brisa de diciembre nos desperto arrullando nuestras últimas gotitas de sueño y colchas aún tibias, para recordarnos que faltan menos fines de semana para el tan esperado “veinticuatro” el sol me hacía cosquillitas como siempre en la punta de la nariz, y un martilleo constante en la pared de mi cuarto y el serruchar de la madera de las nuevas puertas que están instalando me despertaron con un glorioso amanecer de panqueques helados y mermelada de fresa.

El día estaba hermoso, el polvo hera abundante, y los trabajadores corrían de un lado a otro apurados para acortar su jornada sabatina y disfrutar del fin de semana con sus hijos y concubinas.

Yo felíz de la vida, di los buenos día, revisé mis tareas de la universidad, y justo cuando mejor me encontraba, mi mamá comienza con su queja interminable de no tener quien la llevara a la ferretería a encontrarse con mi hermana, para comprar las frivolidades que las señoras amas de casa compran en las ferreterias en navidad, además de la reciente remodelación de mi casa, que la obliga a comprar como desamparada, pues en ese ruido de sirena de ambulancia que parece su perorata cuando comienza a quejarse y no para, hice lo peor que se me pudo ocurrir en ese momento, ¡Mala idea número 1!:

– ¡Ya basta mami! yo la llevo.
– ¿De verdad? Pero no te has bañado
– Así me voy a ir… ni modo

Mi mente inocente pensó que solo iba a ir a dejarla así que me puse la ropa del día anterior, sin bañarme, y sin brasiere, y me voy dando cuenta de que me tengo que bajar… pues bien me subo los lentes oscuros al pelo, me coloco las yinas peluditas que uso para estar en la casa y que me bajo del carro. Lo unico bueno fue que me compró mi madre una lamparita minimalista de cubos verdes divina que combina muy bien con los acabos verdes de mi cuarto.

En eso con el calor del medio día de un sábado de diciembre, me voy sudada, y repito: sin bañarme a ver como diablos bajaba del Paseo General Escalón en ese glorioso momento en que lo abordaba de subida, entonces mi mal juicioque siempre me las juega, me induce a buscar aquella sucursal del banco COMEDICA que siempre veía cuando iba de mi antiguo trabajo en el manicomio N’CORD hacia la universidad, y vengo yo a darle todas las vueltas posibles a las cuadras entre la 75, la 77 y la 79 avenidas, Dios mio!! que tonta, si encontre la sucursal pero por ser sábado al medio día  ¿que creen?… estaba cerrada esa mierda.

Así sudada como estaba me regresé a mi casa, hoy si me valió y me tiré un cruce indebido atravesandome cuatro carriles que circulan en sentidos ocntrarios, pero como soy, me gasto la cuota de adrenalida del día, pensé.

Vengo a la casa, corriendo como loca por que me di cuenta que por andar baboseando en las calles de San Salvador ya era la hora de mi clase del sábado, y por supuesto por ser la última clase del ciclo yo queria llegar muy temprano, para irme antes de la hora claro, por ser última clase del ciclo.

Me bañé un poco incomoda entre esa jauría de albañiles, pintores, el carpintero y los que ponene ceramica en el pizo, que no se como se denominan pues yo les llamo los hermanos maravilla. Salgo de bañarme, bajo el aviso de mi hermana de no usar el excusado mas que para hacer pipí, muy feliz ya cambiada y lista para salir chipusteada para la U.

En eso viene mi hermano con el pantalón roto a altura de su nalga derecha, me contó la experiencia de la ruptura textil y yo bromeando le dije que si son los gases no me quiero imagina los solidos.  (De una forma mucho mas vulgar y coloquial), le advierto antes de irme, al verlo recoger el periodico:

– ¡Chele! no se puede cagar en el baño
-¿Por que?
– Solo se que la Sari me dijo: El baño nuevo es solo para pipí

Me fuí confiada de que seguiría mis instrucciones y a partir de ese momento no me importó mas los acontecimientos de mi casa, exepto la cita que hice con mis papás: A LAS 6:30 NOS VEMOS EN LA IGLESIA EL CARMEN, Chivo.

Llegué no tan tarde a mi lase a lo que parecía la exposición de algun atrasado que no logró exponer cuando era debido, y que por lo visto no era lo suficientemente jovial o inteligente como para tener un grupo de trabajo, yo por mi parte muy felíz ya tenía apartada con previo aviso de la clase anterior a una compañera que es muy inteligente y agraciada para hacer el parcial, me senté a escuchar lo que quedaba de la deprimente exposición del liderazgo empresarial, cuando la sorpresa de mi vida: La clase terminó, nos vemos el día parcial. ¡Bien!

Eran las 3:00 pm, y yo que había llegado a las 2:40 estaba más que emocionada, lista para ir a acabarme el sábado con mi adorado caracol, pero el problema fué que el caracol salía de clases hasta las 4:20, entonces Raquel, (la compañera inteligente a la que chonguié para el parcial) armada de cigarros, paciencia y buenos chambres que discutir me dijo que me iba a hacer barra a esparar a mi amado.

Hablamos, de todo, ¿De que no hablamos? dieron las cuatro y ella tiró la toalla, entonces me puse a trastear mi celular, tanto que estoy muy satisfecha con el resultado. En eso llegó mi caracol, y fuimos a comer increhiblemente… yo tengo una nueva política alimenticia, que quiero convertir en permamente: No comer carnes rojas, me he enferamdo tanto por las hartadas masivas de carnes rojas que he ingerido, que ya mi organismo no lo resiste, y solo sentir el olor me provoca nauseas y vomito. Lo que sucedió ese día era que yo tenía una hambre degenerada por no haber almorzada, mi ultima comida fueron los panqueques helados de las 10 de la mañana, y a las 4:30de la tarde señores, eso a mi, no me abunda.

Entonces me comí una MELT de Wendy’s, ¡Mala idea número 2!. Despues fuí a ver lo que pudo ser la mála idea número 3 del día, pero Néstor me detuvo de comprar una de las compus chafas del Hiper Paiz, entonces nos dimos cuenta que era tarde y Nestor no podía irse a su casa por que no tenía llave, por lo que decidimos que lo iría a dejar a la casa de su primo, esa fue una mala idea igual, pero realmente no teníamos opción.

Cuando me di cuenta de que subíamos, y subíamos, y pasamos los territorios por mi conocidos, hasta ingresar a San Ramón, me di cuenta de que tendría problemas GRAVISIMOS para regresarme a la Iglesia el Carmen que era donde había quedado de verme con mis padres, Néstos como siempre un amor, trató de explicarme de muchas maneras las diversas rutas que podía tomar, pero mi cerebro ofuscado no agarra ni la hora… acordamos que me llevaría a comerme un sorbete, y llegamos hasta la Zacamil, llamenme fresa, o lo que sean, pero yo allí no es que no conozca, sino que nunca he manejado por allí, lo cual si, lo acepto se reducé a un ¡No conozco! realmente las pocas veces que fué a la casa de mi tía en la metropolis, lo cual no precisamente allí nomasito, pero mejor dejo de defenderme y sigo con la historia.

Llegamos al POPS de nosedonde, y me comí una deliciosa tormenta tóxica de chocolate, mi estomago estaba felíz por el chocolate en cantidades ridiculamente exageradas, pero a la vez confundido por los efctos que comenzaban a sentirse por la MELT que me comí en el Wendy’s (notese que tengo casi dos meses de no probar nisiquiera oler carne roja de ningún tipo) no sabía si la combinación era sabia, pero a mi me importó más la preocupación de no saber como llegar.

Entonces a las 6:00 pm recibí la llamada de mi mami,

– Hija ya no vamos a ir al Carmen, el excusado tuvo que ser cambiado por que los de la ferretería lo dieron equivocado, venite a la casa por que tenemos la cena de la suegra de tu  hermana

Fué entonces cuando recordé a mi hermano con el periodico en la mano y el cinturón desabrochado y rogué al cielo que no hubiera pasado lo peor.

Ni modo “me voy para la casa ” pensé, los cumpleaños de esa familia son de lo mejor y yo nunca me los pierdo. Cuando entonces recibí la segunda llamada concecutiva de mi mami explicandome que por ser ese dia la reventazón de las luces campero debia seleccionar muy bien mi ruta. Despues de amplias discuciones sobre la ruta òptima para evitar las trabazones características de esa fecha, acordamos una y colgué el telefono.

Uno minutos despues, mi papi me llamó (tercera llamada de mis papás) diciendome una mejor ruta, yo como siempre les digo que si y luego hago lo que mejor me conviene, mi problema sin embargo era principalmente salir de la colonia Zacamil y llegar a un lugar conocido.

Despues de dejar a mi adorado caracolito frente a los apartamentos de su primo, me dispuse a graba la ruta que el dibujo en mi imaginación y tener el celular a la mano en caso de perderme, me preocupaba mucho no solo perderme, sino que me ocurriera algún inconveniente con el carro, o que me asaltaran, por que yo con mi paranoia y el contexto que me rodeaba ya me imaginaba una jauria de mareros bajandome del carro y poniendome una pistola en la espalda y otra en la cabeza.

La mala idea número 3, no se si fueron los nervios, o la melt y la tormenta toxica de chocolate, pero mi estomago ya no estaba en buena forma, entonces yo solita en el carro bajando a todos los santos del almanaque, llamé a mi gordo para que me guiara, yo lo amo con todo mi corazón pero mi novio no es el mejor para dar indicaciones de direcciones, y por supuesto llegamos a un punto en el que yo no sabia donde estaba,  el tampoco sabía donde yo estaba y tanteando tanteando, llegué al redondel del Colegio Cristoabal Colón… Listo, allí es mi zona, cerca de mi colegio y la Ex colonia de mi hermana, así que encontré mi ruta rapidísimo.

Al llegar la cemáforo entre la Calle Gabriela Mistral y la 49 avenida, tuve que decidir: ¿Me voy por la 49 o bajo hasta la 25? ¡TONTA! ¡Mala idea número 4!, y esto si fue el acabose, no habia llegado ni a Metrocentro cuando ya habia una trabazon degenerada en la cual pude avanzar “primeriando” hasta el final de la 49 justo antes de subir al paso a desnivel del Hermano Lejano. Dios mio, en este momento mi estomago ya había hecho oficial el malestar y las ganas incontenibles de ir al baño, pensé que tal vez solo era momentaneo, que por poquitos lograría llegar al otro lado del puente aereo y bajar a la autopista, pero cuando vi a los vendedores de algodón de azucar, de tostadas de yuca y plátano y las vendedoras de Glowsticks y diademas de antenitas, ¡Para los peques del hogar! se me ocurrió la mejor idea de la noche:

Apagar el motor y las luces del carro, socar la galleta, y bajarme a ver las lucitas campero.

Lo que vi esa noche, fue increhible, las personas estacionaron, mas bien apagaron los motores y se fueron a la parte mas alta del puente, los vendedores eran incontables, allí, ¡Arriba! adonde paso todos los dias a 80 km/hora. Era desconcertante. Al terminar el show de luces, que tengo que aceptar fué muy lindo, vi bajar una cantidad de personas increible enmedio de los carros, eran mares de personas, yo no podía creerlo, también abajo!! la genete bajaba, y mi desconcierto era por que las luces campero eran a muchos kilómetros de distancia!!

Una de las cosas que mas me dio risa, fue ver a un señor bajar por la calle de la autopista hacia la 49, con un tanque de óxigeno, de los grandes, en una carretilla, con un globo amarrado en la punta, era un globo de helio en forma de corazón, yo simplemente estaba con la boca abierta disfrutando de tanta exentricidad.

Al ver que todos los carros comenzaban a encender sus motores me metí al mío y arranqué, pude darme cuenta de que la policia, sin embargo, se habia hecho presente, ellos encabezaban la fila de los carros estacionados que detuvieron el tráfico por completo. Felices los señores agentes viendo el show de las lucitas.

Mi sistema, no se como se llama el sistema del cuerpo con el que vamos al baño, pero ese… estaba por explotar yo yo iba como desalmada bajando por Jardines del Recuerdo, tan rápido que por poco me tienen que comprar una mi parcelita por allí.

Al llegar a mi casa ignoré a todos, y salí corriendo al baño, el que si estaba bueno. Entonces nos alistamos y nos fuimos al cumpleaños de la suegra de Hildy.

Allí me la pasé muy bien, tomé mucho tequila, y la parte que mas me gusta que es la del limón, gracias a Dios no vomité ni me puse tan borracha como con mis otras experiencias con el tequila, bailé muchisimo, degeneradamente, y mi hermana y yo sudamos hasta que ya no se podía mas, bailamos pegado, cachete con cachete con hildy como en los viejos tiempos hasta que su esposo me la robaba o sus hijos lloraban, lo cual no era parte de los viejos tiempos.

La cancion que mas disfruté, fué una que normalmente no escuchamos en los combos, fué: Sacaremos a ese buey de la barranca.. de la barranca sacaremos ese buey! Con las manos en el cinto, y un levantamiento singular de los talones de los pies, bailé esa canción como nunca la habia bailado, en realidad, por que era la primera vez que la bailaba.

Entonces la ¡Mala idea número 5!y con esta si me despido, el plato de la noche, era: ensalada de vegetales, lasaña de pollo y: chan chan…. LOMITO CONTINENTAL: DE RESSSSSSS y yo de bruta! que me como el lomo frio, y ¡Horchatada! Si! ¡Horchatada! pase toda la noche con horchatada, mareos y ganas de vomitar, me agarraba de las paredes del baño como condenado y sentía que el mundo se me salia, sudaba helado y me prometí a mi misma no volver a comer ni una sola fibra de carne roja.

El tequila, esta suspendido hasta nuevo aviso.

Y ese fué mi sabado de la semana pasada. En compensación a todos estos días que no he me asomado por acá, escribo esto tan largo que ni ganas de revisar para corregir la ortografía me dan, por lo que me disculpo de ante mano, tal vez mañana me doy una vuelta por este ciber espacio que tanto adoro, para hacer las correciones del caso.

Sin dunda, he extrañado mis confesionesde media noche. Saludos a todos.

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